MARATÓN DE ATENAS 2009
Por:
Sonia Ayala
Bernardo Cepeda
Crisanto Riaño
Iván Urrutia
Jairo Hernández
Oscar Diaz
Ricardo Becerra
Atenas, noviembre de 2009
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“Regocijémonos: Hemos triunfado”.
La frase que cuenta la leyenda pronunció el soldado griego Feidípides en el año 490 A.C. al dar en Atenas parte de victoria de la Batalla de Maratón. La frase se conoce en griego como “Nenikékamen”.
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Esta foto de Iván Urrutia, uno de los integrantes del grupo “Colombia en Maratón de Atenas 2009” que tuvo el honor de ser portada de la revista PACE, de publicación mundial es el reconocimiento a esa veintena de colombianas y colombianos que a finales de 2007 sin importar su condición socioeconómica ni los miles de obstáculos que vendrían decidieron correr la Maratón de Atenas en 2009 ( PACE Magazine, 2009). |
Nota Editorial:
A comienzos de noviembre de 2009 un grupo de colombianas y colombianos emprendieron desde su país un viaje de más de diez mil kilómetros hacia el viejo continente para participar en Grecia, la cuna de la civilización occidental de la Maratón original, la cuna de las grandes carreras de calle mundiales: La edición número 27 de la Maratón de Atenas el domingo 8 de noviembre de 2009. Ese viaje marcaba el final de un proyecto que implicó muchos sacrificios económicos y de preparación física que los llevaría a participar en esa carrera desde la ciudad de Maratón hasta la ciudad de Atenas. Quien escribe estas líneas participó en la planeación y ejecución de ese proyecto que no habría sido realidad sin el empeño que cada una de las personas que interiorizaron ese sueño y paso a paso y peso a peso lo hicieron realidad. Sin importar que al inicio esa idea se hubiera visto como un imposible mas de los que el ser humano se crea para matar sus propios sueños.
Otra nota que recoge las experiencias en general de esa carrera está en:
http://www.correrbien.com/noticias/cronicas/2009/maratonatenas2009.html
M. Mesa, Noviembre de 2009.
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Algunos de los integrantes del grupo “Colombia en Maratón de Atenas 2009” luego de finalizar esa carrera en el Estadio Panatenaiko de Atenas el domingo 8 de noviembre de 2009( M. Mesa, 2009). |
SONIA AYALA:
Gracias amigos y amigas, Súper bien la participación de Colombia, con frío empapados por la lluvia, los pies mojados, iniciamos la maratón el domingo 8 de noviembre a las 9 AM, en Marathon. Compartimos con atletas de varios países, y un grupo selecto de griegos y africanos. El equipo de Colombia se destacó por la imagen, hicieron reconocimiento a la representación de Colombia. A todo el equipo de maratonistas colombianos nos fue bien. El mejor tiempo Javier Narváez seguido por Ivan Urrutia y Mario Mesa. Mi tiempo 3:59.45. chip, en la categoría de 40-44 puesto 20 de 94 mujeres, y en la general 1318 entre 3853 participantes.
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Sonia Ayala viendo el atardecer en Atenas desde el monte Aerios Pagos, cerca de la Acrópolis el viernes 6 de noviembre de 2009. (M. Mesa, 2009).
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El recorrido es hermoso por los paisajes, muy buena la organización y el acompañamiento de la gente. La mayor parte por carretera en ascenso, combinada por bajadas cortas, continuaban ascenso y aprox. los últimos 10 K en descenso. Como se pueden imaginar es supremamente exigente, cuando se está en los 8K, no se sienten las piernas, duele todo el cuerpo, en especial los gemelos. Literalmente sin piernas, pero con gran pasión, diría que con coraje, con corazón, sintiendo el fluir de la libertad, de la vida, superando paso a paso los miedos, entre el disfrute, con las voces tanto de atletas como del público !vamos Colombia!, y entonces el corazón palpita con el orgullo de llevar la bandera de Colombia, en mi mente la presencia de mi hija Natalia, de mi familia, amigos, atletas colombianos y por supuesto de los niños y niñas de Fundamor que estuvieron presente en cada paso que daba, y me animaron en los momentos más difíciles quizás en el K31, para no bajar ritmo, nunca pare durante la carrera. Coincidimos en el paso con un hombre de Chipre, con un griego que insistió en que me hiciera al lado para subir la parte mas alta, me animo mucho, luego un Francés, que quiso al llegar tomarse una foto conmigo. Mujeres atletas a mi lado estaban una de Israel, una Francesa, y dos griegas. Todas y todos dando lo mejor de si. Algunos corrieron con atuendos griegos.
El encuentro durante la carrera con los compañeros colombianos, era emotivo, y de mucho animo. La llegada al Estadio Panathinaikon es emocionante, por aquello de haber vencido las dificultades, disfrutar del camino con todo lo que ello significa para el cuerpo, la mente, la preparación y el aprendizaje de vida, al igual las historias de tantos y tantos personajes. La di toda en los últimos tres Kilómetros, como queriendo dejar en mi mente las imágenes de hacer realidad la ilusión de correr en Atenas. Con toda la fortaleza remate los 200 mts, y allí el reloj, el tapete indicando que se llegó a la meta. Ahora diría que locura, mi primera salida internacional la hice como atleta a Atenas. Mi otra locura disfrutar la velocidad y el fondo en pleno.
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Sonia Ayala después de la meta de la Maratón de Atenas. (M. Mesa, 2009). |
Maravilloso el sentirnos en el Estadio, conectándonos con lo simbólico e histórico del significado de Grecia para el deporte, diría que enaltece las capacidades del ser humano, en un mundo dado para la paz. Luego el encuentro con el grupo de Colombianos, un grupo de residentes en Atenas, Colombianos de Cali, se hicieron a la llegada y gritaban esa es Colombia. Fue hermoso todo, tomamos fotos en el Estadio, y cerramos con una cena, brindis vinos y más vinos, en un lindo restaurante griego. Gracias, a mi hija Nathalia, a mi familia, a mis amigas y amigos. Y especialmente a Mario Mesa que inicio esta hermosa locura, consolido el equipo de los 24 atletas Colombianos, para hacer realidad la ilusión de tantos atletas, y sobre todo por permitirme soñar mas allá de lo posible con la mente y el corazón. El lunes 9 de noviembre de 2009 mis piernas y mi cuerpo estuvieron adoloridos, pero se sentía una gran satisfacción, conocer otros mundos, a partir de sueños desde el atletismo. Así recorrí Acropolis, luego Olimpia, Patra, Delphis, Atenas. El 14 de noviembre estaba de regreso Atenas – Paris – Bogotá. Un gran abrazo SONIA
BERNARDO CEPEDA:
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Bernardo Cepeda acercándose a la Meta en Atenas 2009 (M. Mesa, 2009).
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Agradezco, inicialmente, por la realización de este sueño, en orden temporal a: mi gran compañero Alexander Ospina, quien me dió ese empujon primo, a mi esposa Bertha, a mis hijos Sergio Iván, “Yeyingoro”, y Néstor Boris Fabián, “Malinkyi”, a mi Hermana Myriam, a mi grandioso cuñado Fredinjualas, a mi admirable amigo Rafael y familia. A mis padres y suegro, a papá Anatoli que, desde lo más cercano me acompañaron en el cumplimiento de esta maravillosa magia llamada Maratón. A nuestro líder Mario Mesa, a los 23 luchadores que arremetimos en tan hermosa proeza, a los niños y niñas del Planeta amor y a Elvira.
Si Sócrates, Odiseo, o aquel legendario soldado llevando la noticia de la victoria sobre los turcos se hubiesen enterado, de la delegación que llamé “equipo corriendo en grande”, de Colombia, abrían esperado nuestro arribo para loarnos, para sonreir, para decir, no perdimos nuestro tiempo y esfuerzos.
La República Helénica, Ellinikí Dimocratía, o más conocida como Grecia, impacto con gran potencia en todos mis sentidos. Desde el avión ví un mar nocturno lleno de sombras coloridas, de donde esperé saliera Poseidón con su tridente, en compañía de Rea. No quería asustarnos o estaba cansado de cuidar sus mares llenos de leyendas e historias conocidas y desconocidas por el hombre llano. Mis manos empezaron a sudar y trepitar, mi corazón llegó primero que mi pensamiento, me atragante, mis pies informaban al cuerpo de la cercanía de la cuna de la cultura occidental, si cultura, parte de la nuestra, gran parte. La piel se azoró y las visiones históricas pasaron por mi corta memoria, sentí el peso del casco, la pteryges, la coraza, las rodilleras y espinilleras, las sandalias y el escudo con la lanza, así como del raudo viento y el Sol, allí compartiendo sus flechas doradas para mi arco muisca.
Conocer la Acrópolis me hizo sentir como el Coloso de Rodas, el David de Miguel Angel y al mismo tiempo como un mono león, como un punto y coma. Sentir el calor de las areniscas, mármoles y demás especimenes rocosos de la región, me embruja de tal manera que floto por los aires y navego lentamente por el pasado, por los pasillos, por el Partenón, divisando el Propileo, entrando por Erecteión y descansando de mi asombro, ante tanta maravilla extraordinaria, en el Templo de Atenea Nike. Que legal es sentir el aire de las batallas de esos guerreros hermosos y humanos, de imaginar esos combates justos, hombre a hombre, cara a cara, virtud contra virtud, amor contra terror.
Recorrer por aquellas calles empedradas, de rocas lisas por el trajinar de los pies y de los siglos, cuantos recuerdos enterrados en medio de ellas, cumpliendo la función de conglutinar todas y cada una de esas rocas que se niegan a vislumbrarse en otro espacio, en otra dimensión. Rocas surgidas, no del trasiego del tiempo geológico, sino del ideario de los filósofos, de los pensadores, de los demócratas de las ideas exactas, justas, precisas que deberían prevalecer hoy, en el mundo moderno. Imponemos el “progreso” moderno sobre el ideal ancestral, imponemos carros, máquinas sobre la belleza de la igualdad humana, del hombre moderno, del hombre que soñó, allí, plantado en medio de mar y roca, de roca y mar. Pensamientos de hombres puros y firmes, hombres apacibles como el Akhelóos y recios como Pindo.
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Bertha felicitando a su esposo Bernardo minutos después de cruzar la meta en Atenas 2009 (M. Mesa, 2009). |
La carrera, tomada de la legendaria y estimada historia de Hellas (como se dice Grecia en Griego), desde el primer paso caló como un carimbo en mi ideario muisca. Arranqué con mi memoria puesta en el estadio Panatinaikon, olvidé todo mi pasado y durante casi todo el curso de esta competencia me concentré en pensar y rememorar a aquel soldado que fatigado, después del combate, tubo que transcurrir ese tortuoso trecho para poder entregar las buenas nuevas a su pueblo y morir. Da vigor y espíritu deportivo escuchar el nombre de tu patria, Colombia, seguido del propio, Bernardo, sintiéndome cálido, a pesar de la lluvia y el frío, especial y extraordinario. Estaba corriendo la Maratón, no cualquier Maratón, era la Maratón de Atenas, en Ellas –cada ves que lo escribo me azoro- en ELAS, la tierra de Sócrates, Epicuro, Tales, Esquilo, Sófocles, Aristófanes, Heródoto y otros más que mi recuerdo mental no trajo. En los últimos kilómetros regresé al mundo real, a la alegría de mis hijos y de mi esposa, esas sonrisas de placer al retorno del padre, aquellas risas que en la ausencia de ellos me produce letargo, tristeza y una sensación de impotencia. Esas poderosas risas me dieron la fuerza suficiente para cumplir la meta, mi pueblo, mi familia, mis amigos, los compañeros de trabajo, los anónimos, aquellos que vieron en mí, en mis compañeros, la honra y la responsabilidad de representar, no oficialmente, este hermoso territorio llamado Colombia. En la última curva, el estadio Panatinaikon me brindo sus brazos blancos, con modestia y calidez, tal que las lágrimas empañaron mis ojos, impidiendo ver el camino a mi victoria, el camino al abrazo del volver, a los besos. Recuperado de la momentánea oscuridad atisbe la línea final con su letrero Termatismos. Resonó en mis oídos las voces, por mí conocidas, de papush, changito y morraco, sonidos que enjutaron mi orgullo y mi berraquera. Viva Colombia, compadres.
Me queda solo una pregunta: En las primeras olimpiadas antiguas ¿Era importante el tiempo de los corredores?
Para poner fin a este relato, les narraré mi última impresión poderosa, nuestra visita a Olimpia, cuna de los Juegos Olímpicos, donde como niño corrí en el estadio y donde como ignorante, gané nuevos conocimientos, de la cultura de un pueblo culturalmente rico, sobre los dioses. Y entonces aprendí que las justas Olímpicas fueron creadas para honrar al Dios Zeus, quiere decir que HOY, musulmanes, taoístas, visnuístas, judíos, cristianos, y demás lo hacen en honor a Zeus, a la paz. Que hermoso fuera que en nuestra patria no se sembraran bastiones militares, se sembraran, se regaran y esparcieran Estadios Deportivos, Escuelas, Hospitales democráticos y empleos reales. Ekfaristo poli Elas –muchas gracias Elas-.
Solo falta describir la tristeza de la separación de los camaradas de lid, de la alegría de recorrer otras tierras y el retorno a la propia que, no supera a lo referido anteriormente.
Bernardo de Jesús Cepeda Vanegas, número de carrera 3741
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CRISANTO RIAÑO: UN SUEÑO EN EUROPA
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Crisanto Riaño se acerca a la meta en Atenas (Marathon Photos, 2009) |
Me había convertido en atleta recreativo a mediados del año 1996, queriéndole huir a problemas cardiovasculares y de sobrepeso. Desde ese año y hasta la presente he mantenido la disciplina hacer deporte regularmente.
Luego de participar en carreras atléticas de fondo en ciudades como Paipa, Medellín, Cali, Santa Marta, Cartagena, Cajicá, el interés por el deporte pedestre fue creciendo, hasta el punto de leer libros de atletismo especializado donde contaban la historia del soldado Filípides recorriendo 42 km desde Maratón hasta Atenas.
Viajar y participar en una competencia atlética es una buena combinación; se hace turismo, se conoce, se disfruta y se somete el cuerpo a un esfuerzo deportivo que vale la pena el desplazamiento.
EL VIAJE
Recomiendo viajar y cumplir sueños, e invito a lo que lean esta crónica interesarse en visitar las islas griegas. Son bellas y con un gran valor histórico, turístico y cultural.
Nunca había viajada a destinos fuera de Colombia, y supere la adversidad de los idiomas, de la comida diferente a la que me tienen acostumbrado en casa, etc.
Aranjuez, Mikonos, Santorini, Maraton, Partenon, Palacios de Reyes, son lugares y palabras que por un lago tiempo estarán dentro mis mejores recuerdos.
LA MARATÓN
La carrera fue dura, estuvo pasada por agua y el trazado un sube y baja, pero la emoción lo supera todo y cumplí mi principal objetivo alcanzar la meta sin importar el tiempo empleado, finalmente gasté 4 horas 52 minutos. Para mí es un gran tiempo, emplear unos minutos más o unos minutos menos, en realidad no me afana, lo mío es disfrutar, es invertir en mi salud, es hacer patria, eso sí me preocupa.
Considero que para mis 68 años, cualquier tiempo es excelente, pocos que tengan mi edad pueden recorrer una distancia de 42 km 196 mt.
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Misión cumplida! (M. Mesa, 2009) |
LA ANÉCDOTA
Mi compañero y amigo Lubin Elorza, pierde su pasaporte en la mañana del día en que un avión alas 3 p.m nos regresará a Colombia luego de 15 días de estadía en Europa. A eso de las 8 a.m., Lubín se percata que su pasaporte no lo lleva consigo y se le ha salido de su chaqueta, a partir de ese momento fue un corre-corre en Madrid, ubicando el consulado de Colombia, solicitando prioridad ante las autoridades para la expedición de una licencia la cual le permita abordar el avión de regreso.
Regresé a Colombia, y recuerdo con intensidad todo lo que viví y conocí, todo ocurrió muy rápido, como un buen sueño cuando un cuerpo lo necesita.
IVAN URRUTIA: ANTES, AHORA Y DESPUÉS
Un sueño hecho realidad:
Mi ilusión y la ilusión de Mis compañeros nació hace unos 3 años de poder correr la única Maratón en el Mundo con el recorrido autentico en la Ciudad natal la cuna del atletismo Atenas.
Mi sueño se empezó a crear en mi mente y en mi corazón hace unos (5) años, por lo tanto comencé a ahorrar para esta gran hazaña inalcanzable pero nunca imposible de realizar; en mis sueños nocturnos durante meses de la mayoría de años algunos soñaba en las madrugadas que entraba victorioso a uno de los estudios mas admirados e importantes del mundo donde realmente pasaron muchos campeones del mundo de todas las disciplinas deportivas y era el estadio panathenaiko.
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Rumbo a la Meta.. (Marathon Photos, 2009).
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Pues ese sueño se empezó a cultivar mientras en mis momentos de soledad hablaba con Dios y le pedía con todo mi amor que algún día no muy lejano pudiera correr la Marathon de Atenas Grecia, que me diera la licencia de poder desarrollarlo pronto, pero sobretodo me mostrara el canal para poder buscar el enlace. Todo en la vida se basa por medio de enlaces, estamos enlazados a Dios, a la vida, al amor a nuestros hijos.
Fue cuando Dios me presento el canal adecuado y fue mi amigo mi compañero de muchas carreras como es Mario Mesa fue la persona encargada de darle alas a mis sueños y entre charlas telefónicas; me enseño a no ver mi sueño de llegar a Atenas tan lejos con su palabra mágica que recordare por siempre: “Móntese en ese bus”. Muchas veces se dice que la unión hace la fuerza, y así fue nos reunimos un puñado de 21 atletas con corazones de acero y piernas de hierro que fuimos dándole vida eterna a ese gran sueño y la verdad llego el momento de seguir enlazando más personas a nuestro reto y entre ellas Elvira Ballesteros, fue nuestra guía para realizar paso a paso el respectivo papeleo para la última barrera que era la visa Schengen.
¡Nos aprobaron la visa! Nuestros corazón latían más rápido que cuando corremos a 3 minutos 28 segundos por kilometro una carrera de 21 Kilómetros. La felicidad nos embarga Dios estaba haciendo su obra mágica, él quería que lográramos esta gran hazaña pues si el es nuestro rey nosotros somos sus príncipes y nos merecemos todo. Llego la hora del viaje, como niños de un jardín infantil con nuestras maletas llenas de ilusiones y con la gran pasión de representar un país lleno de amor, ilusiones, sueños, y sentimientos cruzados nobles. Nuestra amada Colombia .La Colombia sufrida y castigada por la violencia que no queremos nunca, vimos que vale la pena dar todas las fuerzas. Nuestro sudor, nuestra tenacidad por un país que vale oro por su gente por aquellos que sufren y padecen enfermedades como los niños de Fundamor, por los secuestrados, por los inválidos y desprotegidos y por nuestras familias e hijos.
Nos despedimos de nuestras familias con un abrazo de triunfo, y despegamos en el vuelo de Avianca rumbo a Madrid España. Llegamos encantados del recibimiento por las personas del país Vasco. Luciendo siempre en mi cuello la bandera de Colombia desde que Salí de mí casa. Felices iniciamos la visita a la ciudad de Madrid. Ricardo Juanito y Jairo aunque se perdió Jairito con una española y mi persona Iván. Recorrimos muchos lugares turísticos, nuestras cámaras no descansaban ni un minuto de tomar fotos y filmar.
Miramos el reloj y comenzó la desgracia del afán corrimos por el aeropuerto de barajas, de un lado a otro con las maletas pero ya era demasiado tarde. “Perdimos el vuelo”, sentimos que nos arrancaban medio corazón del cuerpo. Atenas Grecia, se nos escapaba de las manos, angustias y multas toco afrontar pero al siguiente día existía por fin un vuelo para Grecia abordamos al anhelado vuelo de Iberia que nos llevaría a Atenas Grecia. Volamos felices por dos Airees españoles directo a la cuna de las maratones , y él en pleno vuelo le enseñe un maravilloso libro a Ricardo Becerra y a Juanito este libro es un tesoro que llevo siempre a todo lado porque enseña cómo manejar el poder de la mente subconsciente y como obtener las cosas y situaciones positivas que mas anhelamos en la vida; leí una carta de mi hermana que me entrego y en ella me da coraje y fuerza en el viaje a Atenas también les mostré el dibujo que mi hija me hizo en una hoja, una muñeca soltando una bomba ala aire la muñeca es mi hija Ana Sofía y la bomba soy yo volando hacia el éxito.
Aterrizamos en el aeropuerto de Atenas, mis ojos se enlagunaron de felicidad pues se estaba cumpliendo el sueño.
Felices pisamos tierra griega, tierra de los grandes deportistas del mundo, tierra de cultura e historia.
Felices vimos la presencia de nuestros hermanos y compañeros del alma, Mario Meza y Jairito, nos esperaban en el aeropuerto la felicidad era aun mas grande entre la multitud de personas salió una mujer corriendo hacia mí, abriéndome los brazos y diciéndome: “Tu eres Colombiano yo le respondí: Totalmente y con honor mira mi bandera, ella me grito; yo soy Colombiana radicada aquí en Grecia que alegría verlo y me abrazo solo por el simple hecho de ver la bandera Colombiana colgada a mi cuello “ .
Llegamos al hotel a descansar y a seguir los pasos de Mario nuestro guía, fuimos a la entrega de kits y fuimos recibidos como príncipes. Los siguientes días visitamos muchos lugares que nuestros ojos se trajeron para Colombia como imágenes sagradas entre ellos el Acrópolis, el Partenón, y Atenea. Llego el gran día de la carrera, con un aguacero que para nosotros no era obstáculo, estábamos decididos a entregar nuestra propia vida si era posible en esta maratón eso pensaba yo, frio y lluvia y yo feliz bailaba al ritmo de la música de ambiente que los organizadores colocaron.
Todos revueltos, franceses, alemanes, griegos, italianos, portugueses, japoneses, Rusos, Austriacos, Polacos y nosotros 21 Colombianos listos a la batalla.
Dieron el pistoletazo de salida de la provincia de maratón empezó la fiesta la gran carrera soñada de hace 5 años, en mi corazón comenzó a ser real. Antes salude la llama olímpica que estaba situada en una cima.
Correr por las calles de Atenas es como volar por el cielo me sentía feliz, orgulloso de que me gritaran algunos latinos, ¡Vamos Colombiano Berraco! Y yo les devolvía diciéndoles Colombia Forever, el agua y el frío se transformaron en un hermoso sol radiante, en nuestros rostros pasaba mucha gente me sentía volar por encima de las multitudes los kilómetros se hacían algo duros y agónicos hasta que en el Kilómetro 38 saque mi bandera de mi cintura y llorando entre a las puertas del soñado estadio, estadio de mis ilusiones y sueños y entrando con mi zapatillas pise la gran pisa del Panathenaiko me dirigía a al meta, cruzando la meta estalle en llanto por la felicidad por primera vez en la historia estoy cumpliendo con mi gran anhelo. Sentí a Dios más cerca de mí, sentí a mi familia que oraba por mí, sentí mucha gente colonias Colombianas que me gritaban en las gradas del estadio.
Mire al cielo y dije: “ Gracias Dios Mío lo logre, que vivan mis hijos; Ana Sofía, Iván Davis, Ana Mercedes; que viva Colombia “ cruce la meta y me postre de rodillas en la pista a darle gracias a Dios, me cubrí el cuerpo con la bandera de Colombia y bese la pista con todas mis fuerzas, el publico seguía gritando, levante la cabeza apretando cada vez a la bandera y mire al cielo y repetí Gracias Señor por este regalo de inmediato vi como 8 o más fotógrafos Griegos corrían hacia mí de todos los lados y descargaban sus cámaras fotográficas en chorros de fotos automáticas sobre mi cuerpo y mi rostro.
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Una emotiva celebración de Iván en la meta (Marathon Photos, 2009).
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Me levante y se acerco una delegación de Griegos aplaudiéndome todos eran hombres luego detrás de ellos una mujer de unos 50 años Griega se acerco a mí y en sus manos llevaba la evidencia que me dejaría marcado para toda la vida (La medalla) colocándomela en el cuello; sentí que Dios me estaba colocando este regalo en mi cabeza fue a la primera persona que abrase y me dijo : “ Felicitaciones “ Luego camine unos metros con mis piernas adormecidas después de haber corrido 3 Horas 16 Minutos y mire hacia atrás y vi la presencia de Mario Meza lo abrase con mis pocas fuerzas. Se abría cumplido el gran sueño de todos, luego tomamos las fotos del recuerdo subí a observar el emblema o los anillos de los 5 continentes que se encontraban en la parte norte del estadio y agite mi bandera, le pedí a Mario que por favor me tomara una foto.
Vino la celebración de todos la cena, tuve la medalla colgada en mi cuello todo el tiempo, me la quitaba solo para bañarme. El 9 de Noviembre me despedí de Atenas con gran tristeza en mi corazón pero con la felicidad y tranquilidad de haber logrado lo que muchos desearían lograr; Alvarito e Iván me acompañaron al aeropuerto me dejaron allí y se fueron para su hotel esa noche me quede en el aeropuerto de Atenas en el piso con las maletas amarradas a mi pies; mi cojín era mis propios pensamientos de felicidad de haber logrado mi sueño y de poder morir tranquilo. El avión toco suelo Colombiano y sentí que mis familiares me recibían con gran felicidad.
Culmine mi viaje pero mis sueños continúan por seguir volando, seguir corriendo mucho más lejos, porque todavía estoy vivo, y con muchas energías.
En la vida todo es posible, lo único imposible es la guerra .
Si pensamos positivamente obtendremos grande éxitos en la vida. Gracias Dios, Gracias a mi Familia, Gracias a Mario Mesa .
ATT: IVÁN URRUTIA RICO
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JAIRO HERNÁNDEZ:
No hay cosas imposibles sino hombres incapaces! con la ayuda de DIOS todo es posible y para mi el poder de la mente lo puede todo, un mes atras estuve lesionado bastante delicado del Gluteo Medio y una tendinitis severa, pudo más los deseos y ganas de enfrentar este gran reto que se pudo, no como hubiera querido pero al fin y al cabo TERMINAR!!! por otra parte el apoyo moral de nuestros niños de FUNDAMOR también incidieron en el resultado, ahí vamos.
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Jairo Hernández minutos después de finalizar Maratón Atenas 2009. (M. Mesa, 2009). |
Pero sobre todo compartir con una familia como es el grupo del cual tuve la fortuna de hacer parte y con la orientación de mis compañeros de aventura.
OSCAR DIAZ:
No ha sido ni cerca la mejor preparación para una maratón. Esta, mi cuarta participación será todo un reto ya que he completado tres meses sin entrenamiento alguno y peor aún no he logrado superar la lesión, que escasamente me permite caminar 200 metros sin sentir dolor alguno. Pero igual allá vamos pues esto es cuestión de Fé (Zulma tiene mucha fe en que yo pueda correr, tal parece que eso es psicológico). |
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Pasando la meta en Atenas. (M. Mesa, 2009).
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Nada impediría el estrenar mi maleta de viaje “Mont Blanck”, hacer el crucero y traerme la medalla de Atenas. Para asegurarme saque tres copias de todo cuanto documento relacionado con el viaje me pudiera hacer falta. La noche anterior una buena estudiada de Sociales con Tefy (mi más pequeña) y rematar el estudio a las cinco de la mañana. Al notar la cantidad de documento que no me cabía en el equipaje el cual se había incrementado a última hora con la solicitud de un vestido decente para el crucero, opte por desechar algunos de ellos.
Ya en el aeropuerto primer tropiezo “tiene un documento que compruebe que va para Atenas a correr maratón?” Sí señorita como no… busque como aguja en un pajar un documento que tenía por triplicado pero que horas atrás había decidido que no me haría falta. Me salvo el atortole del momento. Deje una de las maletas como equipaje de bodega y salí rumbo a Miami.
En el avión me saludo Memo quien acompañado de Ángela para participar en un triatlón en esta ciudad. Claro que para poderlos saludar me toco sortear el interrogatorio de un oficial en el aeropuerto de Miami quien no podía creer como alguien como yo tuviera una maleta de viaje como la mía y mucho menos que siguiera de viaje hasta Atenas, solo faltó que me la pidiera en venta.
Por hacer caso a lo que decía en el tiquete electrónico me fui a buscar en terminal C, “buscando se llega a Roma” mi mama siempre me dijo, pero esa regla no se cumple para hallar el terminal C pues este, muy a pesar de la veintena de personas a las que le pregunté, NO EXISTE. Finalmente una pantalla me indico que mi vuelo saldría del lado opuesto del aeropuerto al que yo me encontraba pero que se encontraba retrasada su salida hasta las 5:35 pm (una hora). Corrí un poco para estar seguro de no equivocarme ubique el lugar y allí esperé el paso de los eternos minutos ya que un desperfecto en el avión hacia que consecutivamente siguieran aplazando la hora de salida y por tanto retrasando la llegada y consigo la pérdida de mi conexión de Roma a Atenas.
Finalmente salimos a las 08:00 pm, es decir tres horas y media de retraso. Llegue a Roma a las 05:00 AM en mi reloj (11:00 am) hora de Roma, mi vuelo ya había salido igual me dejaría pues por una operación tortuga de Alitalia recuperé mi equipaje y duré una media hora adicional en la ya rutinaria requisa de la policía local donde me di cuenta que también dejé las tres copias de la reserva en el hotel de Atenas. (aunque es aleatoria, me las gané todas… o sería por la pinta). Hora y media mas tarde y con la resignación que me caracteriza procedí a buscar pasaje para Atenas. Como mangabeleta y haciendo uso de mi italospaninglish caminé de acá para allá hasta que a las 07:30 (13:30 en Roma) ya tenía garantizado mi viaje a Atenas esa misma tarde. Ahora sí una idita al baño, comer algo y esperar el vuelo.
El impacto económico de esto fue fuerte ya que compre un nuevo tiquete Roma – Atenas por un tercio del costo de todo el trayecto Bogotá – Roma – Bogotá (EU$200), en otras palabras, me salió el tiro por la culata ó una vez mas quedo demostrado que lo barato sale caro.
Una a mi favor, parece que era uno de los últimos cupos en el avión ya que debían recibir en este vuelo a todos aquellos que viajaban con migo desde Miami y que igual perdieron su conexión a Atenas con esta aerolínea. Debido a eso muy cumplidos avisaron que los puestos asignados no tenían validez y que la acomodación en el avión era libre. Cumplido partió el vuelo a las 3:05 pm y llegamos a Atenas a las 05:50 pm ya que la diferencia horaria se incrementó una hora mas ya sumaban siete (7) con respecto a Colombia.
Tenía la esperanza de encontrarme con alguien del grupo hasta cuando las manos en la cabeza de algunas personas y las expresiones de disgusto de otras me soltaron una leve sonrisa pues todo indicaba que las sorpresas del día aún no culminaban. Y fue así, tal parece que las maletas no fueron bien distribuidas en los aviones y algunas de ellas (incluida por supuesto la mía) se fueron de viaje para otro lugar del mundo muy diferente al rumbo de sus dueños. Como pude me comunique en Ingles con una señora de recepción quien me dio varios números para estar llamando y no muchas esperanzas de recibir pronto mi equipaje pues me pidió hasta mi dirección en Colombia.
Salí rápidamente a buscar, de acuerdo con las magnificas indicaciones de Mario la línea azul del metro, compre de una vez tiquete para 48 horas por si hay que retornar al aeropuerto. Subí el él y comencé a hacer el seguimiento riguroso de cada una de las estaciones que pasaba, no permitiría que por un descuido en este sentido terminara en Turkía (cualquier cosa podía pasar).
El hotel es realmente cerca a la estación de Metro MonastirakI, tres cuadra y media un descuido y se puede pasar derecho, pregúntenme a mi que me sucedió, pero finalmente lo logre, ocho de la noche y me encuentro en Atenas, por fin encontré mi “manada ”. Me cuentan que no fui el único con tropiezos en el viaje, a Iván y Ricardo los dejó el avión en Madrid por estar esperando en el punto equivocado a Jairo. Cuando saludé a Mario él se regresaba al aeropuerto por ellos. Cerca de las dos de la mañana llegaron los compañeros de habitación y en el marco de la somnolencia le escuchamos su relato de pérdida en Madrid, A esta hora mi estomago me hace ver que en Bogotá son las siete de la noche y que es hora de la cena, tengo que comer galletas hasta que deja el feroz rugido y luego el sueño hizo lo suyo.
En la mañana del viernes nos encontramos y saludamos en el comedor del hostal unos 18 colombianos para ir por el Kit de carrera. La mayoría luciendo la camiseta blanca de presentación del equipo siendo objeto de miradas al paso por la calles de Atenas por la alegría del grupo. Reclamando el numero y Kit de carrera y durante la visita a la feria entendí como se dice Colombia en Griego… ”MARIO”. Un personaje repitió el nombre de Mario cada vez se encontraba con alguien luciendo la camiseta colombiana. Fotos de prensa, personales, hacen parte de ese cuadro inicial.
En la tarde caminamos en grupo por las calles de Atenas e intentamos ingresar a la Acrópolis pero llegamos pasada las 5pm, hora de cierre. Se dividió en grupo en dos para el almuerzo en sitios cercanos unos le apostaron al vino otros al aire libre. Se evidencio la habilidad de los griegos para las ventas, dimos papaya y entre la ingenuidad y la falta de idioma (griego o ingles) no salió un poco mas costoso de lo presupuestado. Una visita a la calle de las tiendas siempre orientados por los consejos de Mario quien previamente con María Elena ya habían realizado el recorrido, posteriormente comunicación con la casa. Skipe para mí la mejor opción, solo 1.8 euros la hora de internet. A media noche a Dormir.
El sábado cumplimos la cita de 6:00 am para el entrenamiento Iván, Ricardo, Mauricio y Silvia me acompañan en un recorrido por las oscuras calles de Atenas, un trote suave de unos 3 kilómetros y luego a estirar. Me preocupa la tensión que sienta aún en la pierna izquierda. Vemos pasar un segundo grupo de una diez personas. Mario se ha ido para la ciudad de Marathon a un acto de conmemoración de la maratón. Los demás tomamos desayuno y desordenadamente llegamos caminando a la esquina del parque “Sintagma” punto donde salen los buses del tour por la ciudad. Damos un recorrido de aproximadamente hora y media finalizada la cual decidiremos los sitios a los que deseamos volver para admirar detalladamente. Durante el primer recorrido el cambio de horario hace su real efecto, y es que para mi organismo son las tres de la mañana (no las diez de Atenas), estoy subido en el techo de un bus mirando una ciudad y no he dormido lo suficiente. Termino el recorrido con el tiempo justo para observar el cambio de guardia frente a la casa de Gobierno que se encuentra cruzando una calle y una Plaza, pero antes es prioritario encontrar un baño. Me acompaña Silvia que tiene una necesidad similar. Cuando salimos del Mac Donalds nuestro grupo ya no esta así que decidimos subimos en bus del Tour y dirigirnos a visitar la Acropolis.
Nos ubicamos en el primer piso del bus pues ya es claro hacia dónde vamos. Mientras parte el bus Silvia cierra los ojos para descansar, yo me acomodo para soportar el “soroche” y nos despertamos quien sabe después de cuanto tiempo y cuantas estaciones recorridas por el bus. Después de orientarnos nuevamente por fin llegamos a la Acropolis y realizamos una caminata por varios sectores hasta llegar nuevamente a la plaza Monastiraky donde saliendo de comprar un litro de tinto nos encontramos con Mauricio Useche quien ya ha recogido a su novia en el aeropuerto. Nos reunimos en el Hostal a la cena de pastas preparadas por Mario, compartimos por grupos pues la olla no es muy grande para prepararla toda. Salimos a media cuadra para comprar lo que cada uno desea para el desayuno, regresamos a arreglar el ajuar de carrera y a dormir.
Cuatro treinta de la mañana, preparo mi caldo con papa y huevo pasadito de sal, baño, calzo mi uniforme para un día frio, desayuno y listos. A las seis nos encontramos con el resto del grupo, cae un fuerte aguacero, oramos en grupo y al agua. Corremos hasta la estación del metro (que es gratis esta semana para los deportistas) y avanzamos una estación hasta “Sintagma” de allí un trote bajo la lluvia y por la vía “Amalia” bordeando el parque Nacional hasta el “Zapeion”, lugar donde fue entregado el Kit y donde se ubicaron los buses para el recorrido hasta la ciudad de Marathon. El grupo Colombiano se distribuyo en dos buses y realizamos el recorrido esperando ver la luz del sol que durante el mismo no se dejó ver, por el contrario al llegar nos suministraron bolsas plásticas para que nos cubriéramos de la lluvia.
Agolpados bajo las escaleras del estadio de atletismo nos reagrupamos y conservamos el calor hasta cuando Mario solicitó nuestra presencia a mitad de la vía para la foto de grupo. Un peruano nos hizo el favor de aguantar la lluvia mientras lográbamos la ubicación perfecta para la sesión de fotos. Ya mojados no había de otra a calentar. Muchos saludos a Colombia por su espectacular uniforme, es la delegación más compacta y mejor vestida.
Fue una salida suave, mi reto personal lograr llevar el paso de Silvia, para lo cual le sugerí una ubicación lo mas atrás posible de donde partimos con otro grupo de Colombianos. Primeros kilómetros muy lentos por la cantidad de gente pero para mí suficiente para no pensar en la tensión en el musculo de la pierna izquierda y el calentamiento del cuerpo. Pasan los kilómetros, muy agradable al ritmo de Silvia que por momentos era de 5:30 el kilómetro. El promedio cada diez kilómetros se mantenía ligeramente por debajo de 6 minutos. La subida comenzó muy temprano (Km 6) pero era muy agradable ver como con Silvia continuábamos pasando gente. La lluvia cesó en el kilometro 12 aproximadamente, a Silvia. le preocupó que el sol pudiera mostrarse justo para la subida. En una bajada entre los Km 15 al 17 se sentía mejor la buena preparación de Silvia tanto que ya pedía que apareciera la subida, el buen ritmo de ella comenzó a afectarme un poco llegando a preocuparme que en determinado momento le perdiera el paso.
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Después de la meta.. (M. Mesa, 2009). |
La idea de cualquier forma era terminar, así fuera caminando, pero entre menos kilómetros tuviera que caminar el tiempo sería menos desastroso. Inició la subida prolongada que iría del km 17 al 32, pasamos los 21 en 2:03 y no sé si finalmente fue un error pero allí decidí adelantarme para ver hasta donde lograba llegar con la molestia del pie que en este momento sin ser muy intensa si se empezaba a evidenciar. (Intente explicárselo a Silvia pero ella insiste que fue machismo) realmente no se cuanto me afectaría que faltando aún media carrera no lograra sostener el ritmo de Silvia que seguía evidenciando buena condición física.
Logré llegar a la cima en el kilómetro 32 con un buen ritmo e inicié la bajada di alcance a muchas personas en este trayecto y comencé a ilusionarme con el hecho de no tener que caminar pues pasaban los kilómetros adicional a la molestia de la pierna no sentía mayor desgaste físico. Pero no me podía hacer el loco con la falta de entrenamiento, finalmente llegue con dos recorridos largos de 21km (la ciudad de Bogotá y la Guatavita) así como cero entrenamiento en los dos últimos meses. Terminada la bajada en el kilómetro 37 estaba muy contento solo a 5 de la meta y me sentía muy bien pero aparecieron los calambres, una leve parada para estirar (unos 20 segundos) y seguir con paso controlado pero llevable. La gente me comenzó a pasar, es un mal síntoma para mí, pero continuaba ahora si, con algún esfuerzo, al kilómetro 39 paso Silvia con un ritmo fuerte, cuando me tomo unos 30 metros adelante intente hacer un esfuerzo para alcanzarla y seguir con ella pero no lo logré, por el contrario me sobrevino un gran desaliento y mareo, me preocupó que fuera a sufrir un desmayo pues esa era la sensación.
Los dos últimos kilómetros fueron interminables, el mareo no pasaba y lo calambres eran muy intensos, tuve que parar una o dos veces más para estirar. Por fin vi al fondo el estadio pero lo veía muy lejano, me sentía muy mal. Cuando llegue al arco del Km 42 los calambres me dejaron literalmente quieto, estire unos segundos pero no respondían las piernas, la gente gritaba mucho animando a seguir, era increíble que a 195 mts de la meta el cuerpo se rehusara a continuar, seguí muy, muy suave y pase la meta en 4:15.07, Fue muy emocionante la llegada y encontrar de nuevo a Mario en la meta con su inseparable cámara fotográfica. Silvia me tomó ocho minutos en los últimos tres kilómetros. Pase la meta, cumplí el objetivo.
Fue necesario seguir indicaciones para superar el mareo que quince minutos más tarde me hicieron recostar en las gradas del estadio olímpico de Atenas, las mismas donde transcurrió la sesión fotográfica del grupo acompañados de un grupo de Colombianos residentes en Grecia y que se unieron a nuestra celebración.
Después de este esfuerzo vienen las ganadas vacaciones en el crucero por las islas griegas. Les cuento que nos divertimos en grande durante el crucero.
El recorrido de la carrera es muy bonito, realmente con una buena preparación no es complicado. Personalmente lo recomiendo para el próximo año ya que la ciudad esta de aniversario.
Saludos a todos.
RICARDO BECERRA: CRÓNICA DE UNA EPOPEYA EN ATENAS
Alfonso Ricardo Becerra Alarcón
Economista y atleta aficionado
Bogotá, D.C., Noviembre de 2009
Entre el 3 y el 22 de noviembre de 2009 se diseñó el recorrido de un viaje al que categorizó de ensueño. El medio, la disculpa y por lo demás el instrumento que se consideró más idóneo para afrontar este inmenso reto fue el de participar en la maratón de Atenas, padre de todas aquellas competencias de largo aliento que se realizan anualmente en el mundo.
Aunque para la mayoría de los atletas y especialistas hay prestigiosas maratones en las grandes capitales del mundo como Nueva York, Londres, Berlín o Paris que convocan grandes masas de corredores; o de gran prestigio Chicago o Boston, este último es el más antiguo de los maratones anuales y se conoce como el maratón de los maratonistas; se decidió participar en el maratón de la historia, aunque para el marketing no marque dentro de las diez más famosas, como bien lo apuntan revistas especializadas como Runner World, para algo más de 10.000 corredores la balanza se inclina anualmente hacia Atenas, que por la dureza de su recorrido se rememora la hazaña del gran soldado griego.
LA PLANEACIÓN Y PREPARACIÓN DEL VIAJE
Se planeó un tour que buscaría acercarse a nuevas culturas, que representan iconos históricos en la humanidad; una de esas era la griega, que se abordaría desde una faceta de corte deportivo, como el sueño de un atleta que quiere conocer el recorrido que origino la maratón; vivir con cada zancada el esfuerzo que le significo a Filípides, corredor y soldado griego, ir de Maratón a Atenas para informar sobre la victoria del ejército griego sobre el ateniense.
Se aprovechó que Mario Mesa, un inquieto y apasionado deportista y geólogo, pero con un espíritu de atleta trotamundos, esbozó un plan de dos años para esta carrera, que incluía realizar varias maratones previas como una forma de preparar la participación en la edición número 27 de la Maratón de Atenas, la cual se realizaría el domingo 8 de noviembre de 2009, en un recorrido que se entre las ciudades de Maratón y Atenas. De mi parte era la ocasión propicia y a la postre predestinado para celebrar mis cincuenta años.
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Ricardo Becerra pasa la meta en Atenas. (M. Mesa, 2009).
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La comencé a graficar y a construirla como un sueño aplazado por oportunidades anteriores que culminaron en frustraciones. Debía ser consciente de la necesidad de desarrollar el proceso con la seriedad, para que la realización de este sueño supliera un antiguo intento. Se trataba de un viaje en baja temporada; una competencia junto con 22 colombianos; y las facilidades de hospedaje en hostales de bajo costo; y por supuesto con la compañía de un grupo de entusiastas familiares de los maratonistas.
Estas garantías podrían permitir para este grupo de aventureros de los 42 kilómetros, en algunos casos utilizarlas para contar con una agradable compañía, en otros romper el celofán del debut internacional y para algunos el sumar experiencia internacional. En mi caso, mi desplazamiento no se realizó con la compañía de mi familia; viajaría solo con los cómplices de la competencia. Aunque siempre contemple esta opción, no podría contar con ninguno de mis amores: mi bella esposa o alguno de mis adorados hijos; se alegraron que lograr con facilidad la visa y me apoyaron incondicionalmente en los preparativos en todas las fases del proceso que nos llevaría a participar en esta gran carrera y el recorrido previsto por Europa.
Ese sinsabor de viajar sin mi familia, de alguna manera, se morigeró con el gran equipo de compañeros que tuve en mi estancia en Atenas; y mucho más con la posterior compañía de dos de ellos en el resto del Tour por Roma, Florencia, Pisa, Paris, Barcelona y Madrid. En Atenas, el entorno anterior a la competencia se caracterizó por un ambiente de alegría, camaradería y solidaridad que se hicieron mucho más notorios gracias al estirpe latino y el sello de colombianos itinerantes; esto último, nuestro gran soporte para afrontar la travesía y asimilar las condiciones que se presentarían en la competencia a la cual le dedique toda mi energía en la etapa preparatoria durante el 2009.
Así, Mario impulso la convocatoria a las reuniones que fueran necesarias para definir detalles sobre información general de la carrera; proceso de inscripción; diseño, contratación y cancelación del uniforme, insigne de nuestra delegación; reserva en el hostal Athenstyle en Atenas. El tema se manejó con la seriedad, la cultura, la pasión y la mística que la ocasión lo demandaba. Por ello, el final se auguraba con aquello que marcaría la convocatoria de este grupo de aficionados: marcando un plus muy alto en un ámbito internacional.
Merece referencia especial nuestro uniforme: un excelente material, adecuados contrastes con la nítida presencia de nuestros colores patrios, el nombre de la competencia en dos idiomas; y el nombre que distinguía a cada competidor de la delegación colombiana. En síntesis, una vestimenta acorde al magno evento; propicio para rendir el homenaje a la historia y al presente de la mítica carrera atlética ateniense.
Un grupo de colombianos corrieron para apoyar una fundación de niños víctimas del SIDA. Sin embargo, en ese grupo no pude participar, dado que la logística del viaje y la necesidad de cumplir adecuadamente con mis labores en mi oficina no contribuyeron a que participara en tan bello proyecto.
La atención de nuestra agente de viajes, facilito la aprobación de la visa, la compra de los tiquetes para el desplazamiento a Atenas y a Roma, ya que estos se adquirieron a precios favorables, con excelentes compañías de aviación, lo que a la postre facilitó un desplazamiento tranquilo rumbo al sitio que escogimos para cumplir con un nuevo reto de este grupo de maratonistas por demás latinoamericanos.
EL VIAJE Y LOS PREVIOS A LA COMPETENCIA
El itinerario hacia Atenas lo realizamos en dos fases: Una primera escala en Madrid y un cambio de aerolínea para llegar a Atenas en la noche del 5 de noviembre; nuestra gran sorpresa fue el excelente recibimiento en el Aeropuerto Eleftherios por parte de Mario Mesa, el acompañamiento hasta el hostal Athenstyle y el apreciable apoyo en la instalación en cada una de las habitaciones permitieron que saboreáramos el primer trago de este tour: apreciar la vista nocturna del imponente Acrópolis, la sencillez y la amplitud de la habitación que compartí con tres de mis compañeros. Esa habitación fue epicentro del inicio de una gran camaradería, dos cenas de pastas y los espacios que buscamos para la concentración en los días previos al gran día.
Entre viernes y sábado dedicamos nuestro tiempo a conocer Atenas y a asistir al centro de distribución y a la Expo de Zappeio Megaro. El pago de un City Tour fue el medio más eficiente para recorrer los principales sitios históricos de esta bella ciudad. Tuvimos la gran ventaja de estar hospedado en el barrio Monastiraki, muy cerca de la Acrópolis, escenario de nuestras primeras fotos en grupo y de la visita a toda la zona histórica de la antigua Grecia: el templo de Atenea, el gran Partenón, el teatro de Dioniso, el Erecteión, Odeón de Pericles, entre las que más recuerdo.
El sábado fue un día para dedicarlo a retirar el número, el chip y los demás elementos que integraban el paquete para participaren la carrera. Fue muy agradable recibir expresiones de admiración hacia la delegación colombiana por parte de los organizadores; las consabidas fotos de rigor, dentro de las cuales quedan para el recuerdo aquellas con algunos de los organizadores del evento, con algunas bellas modelos y la foto del grupo de compatriotas frente al Royal Palace, con sus uniformes, banderas y rostros iluminados por la alegría de sentirse integrantes del contingente de más de 6.000 corredores que al siguiente día abordarían la difícil jornada de la Maratón griega.
El resto del día lo dedicamos a visitar El Barrio de Plaka y de Monastiraki, que es sin duda el lugar de más encanto de Atenas, el cual es una mezcla de rastrillo, tiendas y arqueología. Su correría nos dejó algunos objetos de recuerdo al paso por sus tiendas. Luego el retiro a nuestras habitaciones para preparar todos los aspectos que nos permitieran disfrutar de la carrera que en los últimos dos años habíamos anhelado.
EL GRAN DÍA
Un domingo lluvioso, lo que era una posibilidad, pero inesperada para algunos de nuestros compañeros; conté con la fortuna de tener a la mano un impermeable que aunque no era el más idóneo me garantizó no llegar empapado a el sitio dispuesto por los organizadores para abordar el bus que nos llevaría a Maratonas (así llaman a Maratón algunos griegos). Sin embargo y a pesar del calor que me proporcionó mi chaqueta, el frío era permeable aunque se tuviese el mejor aislante para salvaguardarnos del frío europeo. Confieso que el frío no es mi mejor aliado, a lo que se sumaba una neuritis intercostal que no alcanzó a curar mi médico de varios años de consulta. Pero ahí estábamos: 23 valientes afrontando el primer gran reto cual era iniciar nuestra soñada maratón en medio de una fuerte lluvia, un clima muy frío. Todo esto se palió, de alguna forma, con las palabras improvisadas de bienvenidos colombianos, las cuales José Sixto tramitó ante el locutor oficial de la competencia.
Luego, la impaciente espera por más de una larga hora; el calentamiento adecuado; los estiramientos de rigor; los saludos y deseos de buena suerte que nos deseamos entre varios de los compañeros con que nos encontrábamos cerca; un fuerte apretón de manos con Jairo Urueña, Henry Quinche, Carlitos Rivera, José Sixto Buitrago y Juanito.
A las 9:00 de la mañana arrancó la competencia anhelada. El plástico que nos obsequió la organización nos protegió por unos cuantos kilómetros, pero dado que no me instalé de la mejor forma, debí tirarlo cerca del kilómetro 2; restos de ese plástico fueron utilizados por dos de mis compañeros del Team Colombia para salvaguardar sus relojes de la lluvia. Esa mala decisión se sumó que comencé a sentir los efectos de la lluvia y el frío, regresó esa neuritis y el dolor en el cuello me obligaron a bajar el ritmo; el resultado fue que en el kilómetro 5 registré un parcial de 30.09, es decir un promedio de 6 minutos por kilómetro.
Esperábamos, por la altimetría examinada, que la inclinación de la carretera se sintiera después del kilómetro 9 ó 10, pero el dolor en el cuello y en los músculos del pecho me obligaron a bajar aún más el ritmo, hasta el punto que debí caminar cerca de un kilómetro, buscando el revulsivo para que pasara el dolor. Además cometí el primer error, ya que antes de iniciar la competencia bebí una botella adicional de agua, dada la sensación de sed presente y ello me implicó detenerme dos veces a orinar. El resultado creo que perdí cerca de 10 minutos frente a lo previsto.
Cerca a la mitad de la competencia, la lluvia ya había cesado, mi camiseta estaba bastante seca por el tímido sol que se asomaba sobre la carretera que nos conducía a Atenas; en el kilómetro 21 el reloj marcó 2 horas con 14 minutos, es decir un promedio por kilómetro de 6 minutos y 4 segundos. El dolor en el cuello y en el pecho disminuyeron más rápido de lo esperado. Pienso que una conjugación entre los Dioses del Olimpo, nuestro Dios que me protegió en todo el Tour por Europa y esa energía interior que me indicaba la necesidad de coronar esta bella aventura me restablecieron a mi condición de atleta que mostré en Chile.
Esa confabulación de Dioses, amor propio y energía interna me llevaron a recuperar muchas posiciones de carrera. Inicié el descuento de tiempos extraviados por los dolores de un cuerpo que sintió el rigor de un probable sobrentrenamiento o dolores musculares de una neuritis sin curar. Sobrepasé a un mexicano que kilómetros atrás me estuvo animando y recordando nuestro espíritu latino.
El entusiasmo se apoderó de mí; físicamente me sentí intacto, pero ya era un poco tarde para intentar bajar de 4 horas, pues mi meta para esta carrera se ubicaba en cerca de 3 horas con 50 minutos. Sin embargo inicié la remontada, me empleé a fondo, pero pensando que el tour por Europa que esperaba me implicaría unas grandes caminatas; pero más que eso, porque no sabía si la neuritis volvería. El resultado: 3 horas con 8 minutos registrado en el kilómetro treinta, con un promedio cercano a los 6 minutos por kilómetro.
Los últimos 12 kilómetros los realicé a un promedio por kilómetro de 5 minutos con 40 segundos. Un remate fantástico. Sentirse en la ciudad de Atenas y lo favorable de la bajada a partir del kilómetro 35 me llevaron a pensar en un remate, pero reservé energías para el último kilómetro. Sobrepasé a cerca 4 o 5 de los compañeros del equipo colombiano. Llegué muy cerca de tres más de ellos, asunto que en ese momento no era de importancia, pues ya no iría a estar cerca del tiempo previsto.
Al ver el estadio olímpico de Atenas empecé a llorar, debí tapar mi boca con las manos por unos cuantos metros y en varias ocasiones. Era el cumplimiento de un sueño dorado; era el haber vivido en carne propia el recorrido del soldado griego; el rendirle un homenaje a Filípides, quien entregó su vida por dar a conocer una noticia que cambió la historia de los acontecimientos, dado que los griegos habían triunfado y las griegas habían decidido que si no recibían la noticia de la victoria griega antes de la puesta de sol, matarían a sus hijos y se suicidarían.
En esta ocasión no sólo rememoramos este evento histórico, coronábamos un recorrido con lluvia, empinado y difícil. Me dirigí a las puertas del estadio, mantuve por muchos y mucho metros los brazos en alabanza, en agradecimiento a todos esos dioses que me llevaron a que disfrutara con toda intensidad de la carrera justo después de la mitad de ella. Traté de contener las lágrimas, pero lo único que logré fue que mis ojos se mantuvieron llorosos; sentí los sonidos de las cámaras fotográficas y no dejaba de alabar a lo más alto. Tuve todas las energías para mantener los brazos en alto hasta que pasé la meta y ví a Mario que me tomó la mejor foto; la del recuerdo; la del Atenas coronado por la pasión de un aficionado al esfuerzo por superar sus fuerzas propias.
Al pasar la meta, recibí la preciada medalla, por la que dedicamos una buena poción de recursos para llegar al escenario de los dioses del Olimpo, que hoy no me abandonaron. Besé con intensidad esa bella medalla. Nuevamente recordé a mi padre fallecido ya hace mas de 11 años y volvía ofrecerle esta carrera, como lo había hecho en Chile. Sentí en lo más profundo que él intervino en esa confabulación de dioses y energía interior y por eso lo hice con convicción, pasión y amor de un hijo huérfano de padre, a pesar de mis cincuenta años.
La maratón griega dejó un recuerdo perenne; la medalla que se recibió tiene estampado un profundo beso, aquel que se da por un sueño; aquel que quiero dar a tu amor, a mi cómplice obligado, a mi bella e inteligente esposa. A mis dos hermosos herederos, los recordé con ese amor de un padre al que apoyaron para que estuviera viviendo estos hermosos momentos; sólo atiné a recordar en lo que más me insistió mi hijo Camilo Andrés, que me gozara esta oportunidad; me regocijé en los abrazos que al despedirme de propiciaron mi esposita y mis hijos del alma.
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Con la medalla en el Estadio Panatenaiko (M. Mesa, 2009).
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Recordé que la pasión por las cosas de vida se heredan. De mi madre aprendí la capacidad para luchar por sus convicciones; el deseo de superación permanente; el apuntar por un sueño, que cuestan. Pero se logró. Como lograron mis padres insertar en mi la valentía y el amor por lo que se quiere. Así lo hizo mi padre; así lo ha hecho mi madre; así lo hemos hecho sus cuatro hijos y el mayor de ellos, dejó sus huellas imborrables en una Atenas del alma.
La cultura griega con su imponente Partenón y su inolvidable estadio olímpico engalanaron un sueño de una carrera atlética que se vivió en medio de la lluvia, sus pesadas cuestas y el peso histórico de recorrer el trayecto entre Maratón y Atenas, el cual bautizó una hermosa carrera. Pero para mí, fue igual de imponente el mostrar la capacidad de una raza latina venida de allende de las fronteras de un país vilipendiado por muchos aspectos, pero que hoy demostró valentía, entereza y un espíritu deportivo digno de un profesional.
Hoy fuimos veintitrés soñadores que contribuyeron a la brillantez del recorrido; se sumaron a deportistas anhelantes por marcar un hito y por primera vez llevar a la carrera a superar los 10,000 participantes que se dejaron arrastrar por aquellos que querían abrazar una bandera y un trofeo y el más preciado de todos: la medalla que recompensó el pundonor y el valor de atreverse a afrontar algo muy grande. Alé por todos ellos, incluyendo lo que aporté.
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